
La reflexología es una de mis adicciones y creo que merece un post para todos los que aún no os hayáis atrevido u os lo estéis pensando. Es un tratamiento de los llamados holísticos, que considera que en el pie están representados todos los órganos y puntos importantes del organismo y que a través de un masaje se pueden “reordenar” los desajustes que pueda tener una persona. Además la reflexología en general ayuda al bienestar total del cuerpo y la mente.
Se trata de una práctica hermana de la acupuntura o la acupresión, técnicas milenarias de la medicina china que muchas veces son denostadas por la medicina occidental, pero a la que recurren muchos enfermos cuando no se les puede dar otra solución para aliviar sus síntomas molestos. El masajista divide el pie en zonas, existiendo 10 zonas verticales de energía en las que se realiza una presión para que dicha energía fluya.
Antes de comenzar el masaje se realiza un cuestionario al paciente para conocer sus problemas de salud y los desajustes que pretende mejorar con esta práctica. Su objetivo principal es crear un equilibrio cuerpo-mente, calmar, tranquilizar y fomentar que se eliminen toxinas, de manera que desaparezca el stress diario.
Después de salir de la sesión os sentireis como flotando y muy relajados y esa noche dormiréis como un niño. Eso por no hablar del placer que supone el masaje en sí, aunque notareis en algunos puntos un cierto dolor y a veces el masajista os preguntará si tenéis problemas en un órgano o zona determinado, que notará al dar el masaje. Debido a la relajación que produce es mejor dárselo a últimas horas de la tarde y en general no se recomienda repetir muy a menudo por la influencia que puede tener en las actividades biológicas del cuerpo, aunque nosotros no lo notemos a primera vista.
Dicho esto, ¡ a probarlo !


Comentarios
A mi me recomendaron la reflexología podal un montón de personas de mi trabajo y como pasaba por un período de estrés lo probé con una masajista reconocida y a la que todos ellos iban.
Fue de las peores experiencias de mi vida. Estuve yendo casi un año y me harté de aguantar las sesiones y de no notar ninguna mejoría y salir de allí hecha un manojo de nervios.
A mi me dolía y mucho. Por muy suave que lo intentara hacer era una tortura y la explicación era que necesitaba por lo menos 2 sesiones a la semana…
Y si encima me trabajaba más alguna zona que notaba "cargada", entonces… no le daba una patada de milagro. Aún recuerdo el día que me trabajó la zona que refleja los ovarios porque me los notaba cargados… y tan cargados, me los hinchó y bien hinchados que salí de allí que sentía como si llevara 2 melones cantaloup…
Y todas las personas que conocía que iban estaban encantadas… menos yo, snif.
¡Adoro los masajes pero no he dejado que me volviesen a tocar los pies, solo me los masajeo yo!
Jajajajaj interesante experiencia, y ya es raro que te haya ocurrido eso, la verdad.
Un saludo.
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